El arte de sazonar los alimentos es tan antiguo como el mundo.
Desde los primeros años de la Humanidad se consiguió el primer
condimento natural: la sal. A partir de este primer
descubrimiento se inicia el arte de condimentar abriéndose una
nueva etapa en la era de la Civilización: se empezaron a
desarrollar nuevos matices en los sentidos del gusto y también
del olfato.
Procedentes en su mayoría del continente
asiático, las especias han sido consideradas desde siempre
tesoros naturales. Cabe señalar que el uso más frecuente de las
especias en la actualidad, nos viene de la civilización romana.
El europeo se fue acostumbrando desde el siglo XII a este
producto que llegaba desde Asia y que servía para condimentar
alimentos así como para hacer más comestibles algunos platos mal
conservados. A partir de entonces el comercio de las especias se
podía considerar ya como perfectamente organizado.
A partir del siglo XX, con el desmoronamiento
de las colonias, los productos exóticos y entre ellos las
especias, recibieron un fuerte impulso que se ha mantenido hasta
nuestros días.
Actualmente sus aplicaciones en la cocina son
casi infinitas y aplicándolas con moderación enriquecen nuestra
cocina dotándola de mucho color y aroma. Asimismo, poco gente
conoce que aporta propiedades beneficiosas para nuestro
organismo ya que ayudan a conseguir una digestión adecuada y
favorecen la transformación de los alimentos.